Alocución radial Semana Santa 2016
Apreciados radio escuchas de nuestra emisora provincial:
Todos tuvimos la oportunidad de ver por la televisión, el histórico encuentro del obispo católico de Roma, el Papa Francisco y el obispo ortodoxo de Moscú, el patriarca Kiryl. Dos comunidades religiosas que tienen la misma fe cristiana y que desde el año 1054 han estado separadas. Una de las cosas que no tienen en común es la fecha de la Pascua, porque siguen distintos calendarios. Nosotros los católicos romanos la celebramos el domingo siguiente a la luna llena de primavera que este año tiene lugar muy temprano, el 22 de marzo y la primavera rompe el 21. Por esa razón, la Semana Santa la celebraremos del domingo 20 al domingo 27.
Como ya es habitual, nuestro obispo Mario tiene un mensaje de fe para ti.
Este mensaje es para todo el que me escucha, pues todos estamos invitados a aceptar a Cristo en nuestra vida, pero de manera especial es para los creyentes cristianos, porque el apóstol San Pablo en su carta a los Colosenses nos dice:
Ustedes han sido sepultados con Cristo en el bautismo y también con él han resucitado, pues han creído en el poder de Dios que lo ha resucitado de entre los muertos.
Para eso nos bautizamos y eso es lo que significa ser cristiano: dar muerte al pecado en nuestra vida y vivir en el amor al prójimo. Oigan la exhortación de Pablo a los mismos cristianos de Colosas:
Destruyan pues lo que hay de terreno en ustedes: fornicación, impureza, pasión desordenada, malos deseos y codicia que es una especie de idolatría.
Celebración
Cuando nosotros celebramos la Gran Semana Santa, no sólo asistimos a los actos religiosos, sino que renovamos ese gran misterio de un Dios que por amor se entrega a la muerte para darnos vida. Y, como decimos popularmente, “amor con amor se paga”. Es por eso, que vamos a la iglesia: para dar gloria a Dios y alimentar nuestra fe.
El amor es una bella y delicada planta, que si no se cuida se muere. Si no cuidamos nuestra fe y amor a Dios, nos pasa como a los enamorados que no se visitan, no se hablan, ni se sacrifican el uno por el otro. Ese amor, tarde o temprano muere.
Si tú no cuidas de tu fe, practicándola, leyendo la Biblia, haciendo obras de misericordia, tu fe, si no se ha muerto, está como esa planta que no le echas agua: mustia.
Esta Semana se abre conmemorando la entrada de Jesús en Jerusalén cuando la gente, con ramos de palmas, le aclama entusiasmada, como el que viene en nombre del Señor, el Salvador de Israel. Nosotros, con los guanos benditos vamos en procesión proclamando nuestra fe, desde el obispado hasta la catedral donde celebramos la santa misa.
Otros días significativos son el Jueves y el Viernes Santo. El Jueves conmemoramos la Última Cena, durante la cual Jesús instituyó la Misa y la comunión y en un gesto muy significativo le lavó los pies a sus discípulos, incluso al que lo entregó, para que nosotros tomáramos ejemplo.
El Viernes, día en que por respeto, no comemos carne de ningún tipo y ayunamos, tenemos una ceremonia de la veneración de la Cruz, en la cual como dijera el apóstol Martí:
Murió el Hombre un día, y hay que aprender a morir todos los días con Jesús en la cruz.
El Sábado Santo que durante muchos años se le llamó Sábado de Gloria, no hay oficio litúrgico por el día, sino en la noche, que es cuando se canta el Gloria. De ser posible, la mejor hora es la medianoche, que ya forma parte del Gran día en que Dios actuó resucitando a su siervo Jesús, de entre los muertos.
Este día estamos invitados a renovar nuestra fe cristiana contenida en el Credo, y las promesas que hicieron nuestros padres y padrinos de ser fieles a Dios y cumplir sus mandamientos. Este compromiso implica: amar a Dios sobre todas las cosas y no dejar que nada ni nadie, ocupe su lugar. Implica también que tenemos que amar al prójimo y perdonar, como hizo Jesús desde la cruz,
Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen
Pero, para poder hacer esto, tenemos que estar muy cerca de Jesús, confiar y agarrarnos de su mano, pues solos no podemos. El pasado 10 de febrero la esposa del ex jugador de la NBA, Monty Williams, actualmente segundo entrenador del Oklahoma City Thunder, murió cuando otro vehículo chocó frontalmente contra ella. Tienen 5 hijos. Durante el oficio fúnebre celebrado en la Iglesia Crossings Community Church, Williams pronunció estas edificantes y conmovedora palabras:
Esto es duro para mi familia, pero será para bien.
Y mi esposa me hubiera golpeado si me parara aquí a quejarme del porqué, pues eso no va a quitar el dolor.
Pero será para bien. Porque Dios obra todo para bien.
Sólo tienes que seguir, no puedes rendirte.
La Biblia dice que Satán vino para matar, robar y destruir.
América nos dice que ignoremos eso y digamos que no es verdad, pero es verdad.
Sólo tienes que mirar a tu alrededor.
Sí sales de estas cuatro paredes verás que es verdad.
Esto será para bien. No significa que no es duro. No significa que no duela.
No significa que no tenemos o que no tendremos dificultades.
Necesitamos al Señor. Y eso es lo que mi esposa trató de enseñar cada día de su vida.
Y creo que es lo que más necesitamos entender.
Todo el mundo está orando por mí y por mi familia. Y eso está bien. Pero no olvidemos que hubo dos víctimas en esta tragedia. Y esa familia necesita oración también.
Y nosotros no tenemos ningún resentimiento contra esa familia.
En mi casa tenemos un letrero que dice: «Pero yo y mi casa serviremos al Señor».
No podemos servir al Señor si no perdonamos de corazón.
Esa familia no se despertó queriendo lastimar a mi esposa.
La vida es dura, es muy dura.
Y eso fue duro, pero nosotros no guardamos ningún rencor contra ellos, porque ellos están de luto también.
Así que no perdamos de vista lo que es importante. Dios va a resolver esto.
Mi esposa está en el cielo.
y Dios nos ama. Dios es amor.
Y cuando salgamos de este lugar hoy, celebremos.
Porque mi esposa está donde todos necesitamos estar.
Y envidio eso, pero tengo cinco enanos con los que tengo que lidiar.
No perdamos de vista lo que es importante.
Dios es importante. Lo que Cristo hizo en la cruz es importante.
Amigo oyente, esto es tener fe. Que no es engañarse a sí mismo, sino estar convencido de que vale la pena seguir a Cristo; porque la fe es la que da sentido a nuestra vida, que está amenazada por la muerte. Si Monty Williams pudo sentirse así ante su desgracia, es porque estaba plenamente convencido, no sólo de que Dios existe, sino de que nos resucitará de entre los muertos, como resucitó a su siervo Jesús.
Procura tu programa de Semana Santa, celebra tu fe y que el Señor te bendiga a ti y a los tuyos.

